PUBLICADO POR MIGUEL EN: DESTACADO, NACIONAL
Abel Cerro, un electromecánico en paro, llegó a Uber hace cuatro meses donde se encuentra feliz. Aunque afirma no haber sufrido ninguna agresión física, denuncia las ofensas de los cuerpos de seguridad y el miedo que siente cuando los taxis circulan demasiado cerca de él.

.– ¿Está contento en Uber?– Sí, porque aunque no sea mi área tengo trabajo y tengo que estar agradecido.– ¿Son buenas las condiciones laborales que le ofrece la empresa?– Mira, son aceptables. Además, he pasado de la nada al algo. Necesito comer.– Desde que empezaste como empleado de esta empresa. ¿Has tenido algún problema?.– Sí, porque lo único que hacen son maldades. Me cierran, no me dejan pasar… También me han llegado a insultar o a increpar verbalmente, aunque no presto demasiada atención a esas cosas porque yo sólo vengo a trabajar.

.– ¿Ha sido agredido por algún taxista o ha sido testigo de alguna agresión?.- A mí no. Sólo me han ofendido. Tampoco he visto ninguna agresión, pero si he llegado a observar coches de Uber o Cabify dañados o con ácido.– ¿Cómo estás viviendo la problemática entre los taxistas y los conductores de Uber? .– Voy decirte la verdad… Sucede que los taxistas se ponen de acuerdo con la Policía Municipal y nos ponen multas. En mi opinión, o le dan dinero o algo pasa porque son muy duros con nosotros los agentes de movilidad y los policías municipales. Hubo un cliente que me dijo que hubo cerca de 2.000 policías a los que les fueron concedidos una licencia de taxi para que dejaran de trabajar. Es por este motivo por el que los taxistas tienen tantos amigos en la policía. Ayer me pusieron una multa, hace un mes y medio otra… Lo poco que gano se me va en multas.

.– ¿Ha pasado miedo en algún momento? .– En ocasiones, cuando me apeo del coche los taxistas pasan demasiado cerca de mí y en ese momento sientes miedo o temor porque te atropellen, aunque afortunadamente nunca me ha pasado nada.– ¿Qué le diría a aquellas personas que critican su trabajo y lo tachan de ilegal?– Es cierto que le quitamos algo de trabajo a los taxistas, pero no es mucho. Si antes ganaban 300 euros al día, ahora ganaran 280 euros. No es mucho el mercado que les estamos robando.

.– ¿Cómo es su relación con la Policía Municipal? .– Mala, muy mala. Nos tratan con mucho despotismo, como si fuéramos basura. A mí me han llegado a llamar cucaracha… Esa no es su labor. No tiene porque ofenderme, ya es suficiente con que me pongan una multa. Además, no entiendo porque me ponen multas si yo siempre tengo mi hoja de ruta… Siempre buscan la forma de quitarnos del camino. ¿Por qué buscan tantos pretextos para sancionarnos si nosotros no tenemos nada en su contra?

.– ¿Cree que su situación y la de sus otros compañeros tiene arreglo? ¿Cómo?.– Esto es muy sencillo, que den mejor servicio los taxistas y que nos quiten a nosotros de esa forma. Cuando ellos mejoren sus servicios nos quitarán a nosotros de en medio. Sólo hemos ocupado un nicho que los taxistas o no cubren o lo hacen de una manera deficientes./ Estrella Digital