Prácticamente uno de cada cinco españoles habría apostado ya por el uso de las nuevas soluciones tecnológicas de transporte alternativas al taxi. El carsharing o coche compartido es otra forma de tener un coche. Una alternativa planteada como un servicio que surge de la necesidad de reducir el parque móvil privado. Para acceder a este servicio es preciso estar dado de alta como usuario por lo que hay que pagar una cuota de entrada y otra mensual o trimestral según el uso que se hace. Para acceder a los vehículos los socios disponen de una tarjeta magnética para usar en cualquier vehículo de la flota compartida. La reserva del vehículo se realiza por Internet o teléfono, con una antelación de hasta 15 minutos antes de recogerlo.

Estos datos se han conocido en una semana especialmente tensa entre ambos servicios por la demanda del taxi para que estas plataformas se ajusten a lo que marca la ley. Según apunta la encuesta realizada por el comparador de seguros Acierto.com, más de la mitad de los usuarios encuestados (54%) reconoce que su decisión de tomar un transporte en coche distinto al taxi viene motivada por una cuestión de precio. Un 34,8% de los usuarios preguntados, sin embargo motivan la razón de su cambio en la mayor comodidad que habían encontrado en los vehículos de alquiler con conductor.

En cuanto al sector del taxi propiamente dicho, un 30% de los usuarios ha afirmado utilizar menos este medio de transporte en comparación con hace tres años. A favor del taxi, el sondeo refleja que 8 de cada 10 encuestados utiliza al menos una vez el taxi al mes. Por último, y con respecto a otra de las alternativas que ha aparecido en los últimos tiempos ­el carsharing­ (coche compartido) hasta un 13% de los encuestados que habitan en grandes ciudades asegura utilizar servicios como Car2go.