La gran presión del sector del taxi responde única y exclusivamente al valor de sus licencias y a su monopolio

El Ministerio de Fomento se reunió el martes con Comunidades Autónomas y Ayuntamientos para hablar sobre la operativa de los vehículos de alquiler con conductor (VTC), una reunión a la que ningún representante de la VTC fue invitado. Como resultado de la reunión, las propuestas para acabar con el conflicto parece que vuelven a resumirse en “limitar la actividad de las VTCs en España“,

Eduardo Martín, presidente de Unauto VTC. La gran presión del sector del taxi responde única y exclusivamente al valor de sus licencias, que han conseguido mantener a niveles elevadísimos oponiéndose a cualquier alternativa de transporte y presionando para que la ley continuase protegiendo sus privilegios”, aclara el comunicado.

“Lo que no es admisible es que las autorizaciones del taxi puedan transmitirse libremente mientras que se restringe la transmisión de VTCs. Es un agravio comparativo inaceptable. Si quieren aplicarse medidas contra la especulación en la venta de autorizaciones, el primer sector al que hay que apuntar es al del taxi”, destaca Eduardo Martín, presidente de Unauto VTC. Martín añade: “Lo que buscan es que la gente que quiere trabajar en el sector del taxi no tenga más remedio que comprar una licencia de taxi. Su única preocupación es que no baje el valor de su licencia, que tratan como un activo financiero”.

La nota explica que “también nos parece llamativo que las medidas no incluyan acabar con el arrendamiento ilegal de licencias de taxi, que hace posible que propietarios de licencia cobren alquileres mensuales que suelen superar los 2.000 euros sin trabajar, también los famosos floteros que no respetan los derechos laborales de los asalariados taxistas rozando la esclavitud o los flujos de dinero en efectivo. Si hablamos de equiparaciones, también debería impulsarse la exclusión del taxi del sistema de módulos, que permite que un taxista no pague, en la mayoría de casos, ni 1.000 euros al año en impuestos mientras que una VTC con una actividad similar paga 9.000 euros”.

Entre otras restricciones, la presión del taxi ha conseguido quela regulación obligue a disponer de 7 autorizaciones VTC para poder operarlas, limitando el acceso de los autónomos, o exija una potencia fiscal y un tamaño mínimo de 4,60 metros, lo que obliga a hacer una inversión mayor en el vehículo. “Nos parece inaceptable que un sector se regule en base a las exigencias monopolísticas de otro, en este caso a las del taxi. Las autoridades públicas han cedido durante años a su presión pero impulsar medidas como estas nos parece inaceptable”. En cuanto a las inspecciones, una vez más, el Gobierno parece ceder a las presiones del sector del taxi. “En un contexto de persecución de las VTC, que no pueden trabajar libremente por el insólito número de inspecciones, se anuncia un aumento de las mismas. Eso sí, solo a las licencias VTC, en ningún caso al sector del taxi”.

Por último, “insistimos de nuevo en nuestra solicitud y disponibilidad para reunirnos urgentemente con el Ministerio de Fomento para exponer de primera mano la realidad del sector de las VTCs, así como la problemática a las que nos enfrentamos día a día como consecuencia del acoso y la violencia por parte de ciertos miembros del sector del taxi”.