Este tipo de webs, que ponen en contacto a conductores con potenciales clientes, generan no pocas incomodidades en el gremio del taxi, que en muchos lugares del mundo, mantiene una agria disputa por el mismo mercado.

La aparición e implantación de plataformas online, que ponen en contacto a conductores con potenciales clientes, no ha pasado desapercibido en todo el mundo, y no faltan quienes no ven con buenos ojos el aterrizaje de webs como Uber o Cabify. La semana pasada se libró, en Bruselas, el último episodio de esta particular guerra.

Uber es suspendido en España

En diciembre de 2014, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid decretó la suspensión cautelar del servicio UberPop, una medida que había sido solicitada por el sector del taxi y que en la práctica supuso la retirada de la plataforma del mercado español. Fue la primera batalla legal entre el sector «tradicional» y estos nuevos servicios. Uber «regresó» a España en marzo de este año con conductores profesionales.

La OIT y los trabajos «atípicos»

Este conflicto no es exclusivo de España, sino que cuenta con una dimensión internacional. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reaccionado al auge de estas plataformas asegurando que es necesario una nueva legislación para encajar estos trabajos «atípicos». De hecho, la OIT ha lanzado recientemente un informe que trata esta temática titulado «El empleo atípico en el mundo: Retos y perspectivas».

Matrículas azules, la última propuesta

Mientras, en España los taxistas continúan defendiendo su posición y proponiendo distintas medidas para evitar el «intrusismo» laboral que dicen padecer. Su último proyecto ha sido proponer que los vehículos autorizados para transportar pasajeros (entre los que se encuentran también estas plataformas) lleven matrículas azules para distinguirlos de los que realicen «prácticas de servicios ilegales».

El auge de Cabify alarma al taxi

Pese a que los principales enfrentamientos se han producido con Uber, el sector del taxi también ha criticado la actividad de Cabify. Aunque la compañía española no ha tenido ningún problema con la justicia española, los taxistas la han metido en el mismo «saco» que a la compañía norteamericana. Actualmente, ambas partes cuestionan abiertamente la forma de operar y las condiciones laborales del contrario.

Competencia, del lado de las «app»

Pese a la ausencia de una regulación vigente, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha tomado cartas en este conflicto, reclamando un ajuste regulatorio para estas plataformas y criticando la posición de los taxistas. Estos han respondido con duras críticas a Competencia, a la que incluso han acusado de ser un «monstruo» al servicio de las multinacionales y «los lobbies económicos».

El debate llega a la Justicia Europea

El conflicto entre estas plataformas y el taxi lleva vigente varios años, pero sigue estando de plena actualidad. Esta misma semana el Tribunal de Justicia de la UE celebró la primera vista oral del juicio entre Uber y la asociación española Elite Taxi, en una consulta legal elevada por un tribunal de Barcelona. Aunque la sentencia en firme no se espera hasta 2017, la Comisión Europea ya opinó en esta primera toma de contacto que Uber es algo más que una plataforma digital. ABC