diarioPe…tras la pista de un taxi driver

Cabify, UberCar2Go. Cada vez hay más opciones alternativas al transporte público de toda la vida. Empresas que encuentran una manera legal de adentrarse en este mercado. Algo que, como no podía ser de otra manera, no ha gustado entre los taxistas. Pero, ¿tienen razón los taxistas al quejarse de competencia desleal? Laura Pérez, responsable de Comunicación de Cabify en España, asegura que son un servicio complementario al transporte público: “Al final todos proporcionamos opciones de transporte urbano. Como las bicis y los coches eléctricos. Pensamos que disponer de este tipo de alternativas está muy bien, ya que todos los que operamos dentro del mismo mundo buscamos que haya menos coches particulares en la calle. Esto es bueno para la ciudad, porque cuantos menos coches particulares circulen por la ciudad, tendremos entornos más habitables y ecológicos”.

¿Cómo funciona Cabify?

“Los transportistas que colaboran con Cabify lo hacen bajo un régimen de contrato mercantil de servicios, ya sean empresas o autónomos propietarios de flota de vehículos VTC. Cabify no da de alta a autónomos, sino que estos ya se han constituido como tales antes comenzar su relación contractual. Los transportistas que colaboran con Cabify no perciben un sueldo mensual, ni anual de carácter fijo de ésta, sino que sus ingresos son consecuencia de la facturación de las horas y servicios realizados”, explica Laura Pérez. Si fueran chóferes no podrían estar en constante movimiento como un taxi. Todo el funcionamiento de esta compañía se realiza a través de la App, donde el cliente puede elegir desde el tipo de vehículo que desea, hasta la emisora de radio que quiere escuchar. “Transformamos algo tan simple como un viaje en coche con chófer en una experiencia personalizada”, añade la responsable de comunicación.

Los taxistas en pie de guerra

A pesar de que desde Cabify no se consideren competencia de los taxistas, este colectivo no lo ve así. José es hijo de taxista y ahora es él quien lleva este negocio familiar: “Para poder realizar este trabajo, hay que comprar una licencia que vale en torno a los 150.000 euros, ellos solo pagan 20.000 euros”. “Las licencias utilizadas por nuestros chóferes, llamadas VTCcuestan 20.000 euros y las adjudica la Administración”, aclara la responsable de comunicación. Sin embargo, en Google se puede comprobar cómo las licencias de los taxistas superan los 100.000 euros mientras que las VTC valen cinco veces menos.

Cabify juega en un vacío legal

“Se aprovechan de un vacío en la ley. Ellos dicen que son chóferes, pero si realmente ese fuera su trabajo -apostilla José- solo podrían recoger personas desde su lugar de origen y tras realizar el servicio volver a la base, no estar en constante movimiento como un taxi o esperar en posiciones estratégicas. Pero claro, eso es un gasto muy elevado de combustible que hace que no salga rentable el servicio”. La diferencia entre un chófer y un taxista se encuentra en el tipo de servicio que ofrecen cada uno. Un taxi como servicio público puede estar en constante movimiento buscando posibles clientes, mientras que un chófer es un servicio personalizado. Deben esperar desde su base una petición de algún cliente, recogerle, llevarle al lugar acordado y volver a su lugar de origen hasta la próxima carrera.