Beatriz Correas  Las Palmas de Gran Canaria

Cuando comencé mi andadura política y decidí presentarme a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, los primeros contactos que tuve fue con asociaciones del sector del taxi. ¡Fuerte lío me armé! Cuando ya creía que tenía claro las necesidades de este sector, aparecía otra asociación, y luego otra. Pero curiosamente, todas estaban de acuerdo en el fondo: hay demasiadas licencias y es necesario buscar solución. Luego llegué al ayuntamiento, como concejal de oposición, y aquí me volvieron a liar: “el sector del taxi es muy conflictivo, no se ponen de acuerdo entre ellos, están todos peleados,…” Una y otra vez escuchaba estos comentarios y, cada vez que los oía, me recordaban a una profesora que tuve que, cuando había una pelea entre varias, nos sentaba a la mesa y decía: “de aquí no se levanta ni dios, hasta que dejen de discutir, lleguen a un acuerdo y se pidan disculpas”. Pues lo tuve muy claro: si se quiere conseguir un acuerdo que beneficie, sino a todos, a la mayoría, habrá que crear una mesa del taxi, que reúna a los agentes implicados y lleguen a un consenso. Me alegré mucho cuando el concejal responsable comunicó que se crearía la mesa del taxi pero, desgraciadamente, primero se tomaron decisiones (días libres, tarifa,..) y, ahora, dicen que van a crearla y reglamentarla. ¿Qué consiguieron con esto? Pues, sencillamente, dividir al sector, provocar manifestaciones, denuncias ante la justicia,…Con esta experiencia me pregunté: ¿En realidad están tan divididos como se dice? o ¿No será que existe la “necesidad” de crear esa división? ¿Quién divide a este sector: los propios taxistas o los políticos que, en algún momento, han podido beneficiar a unos y no a todos?  Y, ante esta duda, me encuentro con que este mes de octubre, los taxistas de toda Canarias se reúnen y acuerdan firmar un documento de rechazo al borrador modificador de la ley de transportes de Canarias. Sí, señores, los taxistas se reúnen, debaten sobre lo que les afecta el borrador de la ley de transportes de Canarias, y llegan a un acuerdo. Y esto lo consiguen a nivel regional, por lo tanto no me explico porque no pueden hacerlo a nivel municipal. ¿Y por qué en Las Palmas de Gran Canaria no puede suceder? ¿A quién le beneficia el enfrentamiento? No lo sé, lo que sí tengo claro es a quién le perjudica: a los taxistas. En Las Palmas de Gran Canaria tenemos unas 1640 licencias de taxi. Los propietarios de estas licencias pertenecen, en su mayoría, a alguna asociación. Según la información que he recabado tenemos, aproximadamente:

ATAT, con unos 837 socios

APROTAC, 60 socios

ATLAC, unos 35 socios

Estos socios, a su vez, suelen pertenecer a alguna cooperativa: Cooperativa de Las Palmas (aproximado 900 socios, de los cuales unos 820 son de LPGC) y Cooperativa de Taxis San Cristóbal (aproximado 900 socios, de los cuales unos 820 son de LPGC). En el caso de ATAT, sus socios pertenecen, también, a una de estas dos cooperativas, por lo tanto, todas las acciones que se realizan, van consensuadas entre ATAT y ambas cooperativas. Estas dos cooperativas gestionan TARAGRANCA, TAxi RAdio GRAN CAnaria (se alternan en la presidencia cada 2 años), que cuenta con 930 taxistas que prestan servicio, a través de ella, sólo de radio taxi. TARAGRANCA fue fundada por ATAT y, posteriormente, le pasó la gestión a las cooperativas. También existen otras emisoras de radio taxis, como son:

Tele Taxi, sobre 30 socios

Servitaxi, 15 o 20 socios

Radio Taxi La Tornera, 12 socios

Eurotaxi, entre 35 y 40 socios

Pues bueno, este es el mapa del sector del taxi en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria. Ahora deberíamos plantearnos cómo formar una mesa del taxi y quién, y en qué proporción, debería pertenecer. Ciñéndonos a la ley, para que una asociación pueda ser interlocutor válido con la administración pública, debe representar a un mínimo del 10% de los pertenecientes a dicho sector. En este caso sólo podría ser interlocutor válido la asociación ATAT, aunque esto nos llevaría a mayores enfrentamientos. Está claro que todas deben estar representadas en una mesa del taxi, aunque la proporción de componentes no puede ser igual para todas. Por lo tanto, creo que se debería crear la mesa del taxi, con una representación, proporcional al número de socios, de cada una de las asociaciones. Esto es, del 100% de representación de los profesionales del taxi, un posible reparto sería:

ATAT: 90%

APROTAC: 6%

ATLAC: 4%

Eso sí, garantizando que para las pequeñas asociaciones hay un mínimo de un representante en dicha mesa.