17 junio, 2016

Publicado en: Destacado, Nacional

El joven taxista con tres hijos se la entregó, y ella entre lágrimas lo gratificó con 500 euros

Con los tiempos que corre fue una suerte que se le quedara la pulsera dentro del taxi y encima que fuera la última carrera de su jornada laboral. Seguro que se ha llevado un buen recuerdo de Sevilla la mujer de los Emiratos Árabes que el pasado mes de mayo visitó la ciudad. Perdió una pulsera en el taxi que la llevaba al hotel y, al final, el taxista la encontró en el coche y se la entregó. Ella, entre lágrimas de alegría, lo gratificó con 500 euros. La alhaja, de gran valor crematístico, pero sobre todo sentimental para esta mujer de unos 40 años de edad, estaba intacta en el mismo sitio donde cayó dentro del habitáculo del coche, justo entre el asiento y la puerta, metida en un estuche alargado de color granate. Y nadie la había tocado porque se da la circunstancia de que el viaje que hizo al hotel este taxista fue la última carrera del día. Luego se fue a su casa y estacionó el vehículo en la calle, dispuesto a tomarse el día de descanso que le correspondía por lo que no reparó en acondicionar el coche y limpiarlo, una tarea que suele hacer antes de empezar a rendir en la jornada siguiente. A la localización del taxista contribuyó decididamente EnriqueFilgueras, presidente de Solidaridad del Taxi, que es el sindicato al que este trabajador pertenece. También fue fundamental la intermediación que ejerció y la efectiva colaboración de la adjunta a la jefatura de servicio del Instituto del Taxi, Beatriz Salas. Porque Filgueras estaba con ella tramitando un asunto del sector cuando desde la recepción del hotel de cinco estrellas ubicado en el centro de Sevilla llamaron para advertir de la pérdida. Entonces, el presidente de Solidaridad del Taxi puso en marcha la búsqueda. Con la información disponible del día, la hora, y el modelo de coche, entre otros datos, hizo la lista de los taxistas que podían haber llevado a la mujer. Llamó a unos cuantos, pero no hubo suerte. Solo quedaba uno que estaba de descanso. Se puso en contacto con él y, cuando bajó a revisar el coche, encontró la pulsera. “Se comunica al hotel que ya la teníamos relata Filgueras” y cuál fue nuestra sorpresa que nos dicen que llevemos la pulsera rápido. Que la dejemos allí, que ellos se la entregan a la clienta. Y yo dije que de eso nada, que la pulsera se la da el taxista a la dueña y que queríamos un justificante de la entrega, que es lo que estamos haciendo ahora: o lo entregamos a su dueño o lo dejamos en objetos perdidos. Efectivamente, según Salas, que fue quien llamó al hotel para comunicar el hallazgo, hay que llevar lo que se encuentre a objetos perdidos y quien pierda algo tiene que dirigirse allí pero eso conlleva un tiempo que muchas veces no hay cuando el turista pasa en la ciudad días por lo que el Instituto del Taxi informa y colabora con la búsqueda, al servicio siempre del ciudadano. Además, afirma que el taxista tenía 72 horas para entregar la joya y que no hacía falta actuar con tanta prisa como quería el hotel, en donde, si bien desconocían esta tramitación, «ayudaron con las gestiones». Tampoco pasa por alto que en la entrega hay que reunir al dueño, que ha de demostrar que lo es, con la persona que haya el objeto y que ésta tiene derecho a una gratificación del 5% de su valor, según el Código Civil.