Conocer el estado de los neumáticos es fundamental para determinar en qué momento deben ser cambiados. Sin embargo, tan solo un tercio de los conductores sabe en qué situación se encuentran realmente, cuando en realidad se puede comprobar de manera sencilla. Cuando la profundidad del dibujo es de dos milímetros, es altamente recomendable sustituir los neumáticos, aunque la profundidad mínima del dibujo que marca la ley sea de 1,6 milímetros. Lo correcto es montar unas ruedas con un dibujo que mantenga entre cuatro y ocho milímetros de profundidad. Con un dibujo que sea menos profundo, será más arriesgado conducir y reaccionar ante situaciones imprevistas. Aunque la encuesta realizada por Continental demuestra un grado alto de desinterés por parte de los conductores, comprobar el estado de las gomas es bastante sencillo. Solo uno de cada tres conductores conoce el estado de sus neumáticos, comprobar el estado de las gomas es bastante sencillo. Los coches modernos suelen llevar una serie de testigos avisadores que advierten de si un neumático está en mal estado. Sin embargo, existe una forma más sencilla de comprobar la profundidad del dibujo: con una moneda de un euro. La moneda se coloca en la parte grabada de la banda de rodadura, y si el aro dorado que bordea la moneda queda cubierto por la goma, entonces aún tiene la profundidad suficiente. El estado de los neumáticos influye en el comportamiento del coche en condiciones adversas y de bajo agarre como la lluvia. Pero también influye directamente en la frenada, de ahí que si tenemos unas gomas muy desgastadas, aumenten la distancia y el tiempo de frenada.