14 JUNIO, 2016

PUBLICADO EN: DESTACADONOTICIAS

El director de Uber para Europa del Sur cree que el modelo de licencias de los taxistas “no es sostenible en el tiempo”.Aunque Uber volvió a España el pasado mes de marzo, por ahora, la plataforma para alquilar conductor sólo tiene planes para Madrid. Fue en diciembre del año 2014 cuando, gracias a una demanda de los taxistas, un juez de Madrid ordenó su cese inmediato en todo el territorio nacional.Para que el regreso de la compañía a la capital haya sido posible, Uber tuvo que cambiar su modelo de negocio y exigirle a sus conductores una licencia VTC (Vehículo de Turismo con Conductor). Se trata de unos permisos para transportar pasajeros que ya existían en nuestro país, y que permiten a cualquier conductor de a pie ejercer de chófer y cobrar por ello. Estas licencias son limitadas y dependen del número de taxis permitidos en cada ciudad.En el caso de Madrid, según la propia compañía, ya han conseguido que 1.600 vehículos con VTC empiecen a transportar pasajeros a través de su aplicación. Mucho más pequeños son los mercados de otras ciudades españolas, como Barcelona o Málaga, donde Uber ve muy difícil sacarle rentabilidad a su actividad. “En Málaga sólo hay 500 licencias VTC permitidas, y en Barcelona, 400. Es muy complicado lanzar un servicio fuera de Madrid si el mercado continúa tan restringido”, explicó ayer lunes el director de Uber para Europa del Sur, Carles Lloret, que participó en el curso de verano organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander. “En Madrid el servicio está funcionando muy bien”, pero no pueden ampliar su presencia, “salvo que se permitan más licencias”.En este sentido, el directivo ha criticado el sistema de licencias de un sector tan hiperregulado como es el del taxi. “En su momento, la Administración las otorgó a coste cero y hoy el único valor de las licencias de los taxis es lo que el comprador y el vendedor decidan”. Según Lloret, “se generó una burbuja con las licencias, que antes de la crisis llegaron a valer 250.000 euros y ahora valen unos 110.000 euros”. Algo similar está ocurriendo con los permisos VTC “que han pasado de los 10.000 a los 30.000 euros”. “Las licencias del taxi no deberían valer nada, van a ir perdiendo valor y tendiendo a cero”, ha asegurado, por lo que no cree que el sistema “vaya a ser sostenible en el tiempo”. Por tanto, el máximo responsable de la compañía en España cree que ahora “la Administración deberá pensar en cómo ayudan al taxista” a abandonar el régimen “y si hay que compensarles de algún modo”.

“Nuestros conductores pagan impuestos”

Lloret ha confirmado que Uber le cobra a los conductores una comisión del 25%del precio del trayecto, una cifra que no le parece excesiva “porque la tecnología que ponemos en el producto está muy desarrollada. Tenemos más de 2.000 ingenieros en la compañía”. Ante las críticas que han recibido por tributar en Holanda, un país con una fiscalidad más baja que España, Lloret se ha defendido asegurando que “cualquier conductor que trabaja en Uber paga impuestos en España”. Para asegurarse de que todo está en regla, la compañía les exige a sus chóferes, que pueden trabajar como autónomos o como asalariados en una empresa de transporte, “su número de identificación fiscal y el último recibo de pago de la Seguridad Social”. Preguntado sobre cuánto dinero gana la aplicación en España, el directivo se ha limitado a señalar que falta “muy poco tiempo” para que la compañía sea rentable en Madrid, pese a que el mercado está limitado y no goza de todo su “potencial”. /Libre Mercado