diarioPe…tras la pista de un taxi driver

Día de recogida. Un cliente me contrató para llevar y recoger a su hijo de diez años al colegio. Los primeros días parecía un niño tranquilo. Ya a la semana, como que cogió un poco de confianza, ya no era tan tranquilo. La mitad de los días que tenía que recogerlo, tuve que esperar por lo menos media hora más, no sé si lo hacía a propósito o qué, lo que siempre había que buscarlo entre los niños, nunca estaba donde le decía,  tenía que salir del taxi y empezar a buscarlo entre los niños que jugaban en el patio y los que iban al comedor, el niño se metía por todos sitios y donde menos esperabas estaba. Una vez estaba comiendo en el comedor…a él no le tocaba comer ahí, también más de una vez estaba escondido en la clase, era un sinfín de problemas que había que tener para poder encontrarlo. Yo más de una vez pensé en no ir a recogerlo, pero tenía contratado la recogía por un mes, y encima el cliente me adelantó el dinero, ahora entiendo por qué lo hizo, jajajajaja. Un día esperando en la puerta de la casa para traerlo al colegio me dijo que quería ir en guagua, pues para hacerle el gusto cogimos la guagua, en el fondo  todo lo que el niño hacía, era para llamar la atención de sus padres. Un día y esto fue una pasada, apareció todo lleno de barro por todos sitios: las botas, la ropa, la cara, etc. etc. Cada vez que iba a recogerlo no sabía con que me iba a salir. Recuerdo una de las veces se empeñó en que fuera detrás de una amiguita del colegio que le gustaba…me hizo seguir a la niña durante media hora, ella iba con sus padres en el coche…en fin, que el niño ya conociéndolo un poco más era una maravilla. No entendía como los padres no lo llevaban al colegio: todos los días era una aventura diferente, con el tiempo me enteré que no lo hacían porque tenían que madrugar mucho y ellos preferían pagar. Estuve por lo menos dos años haciendo este servicio, y le cogí mucho aprecio, todavía lo veo a veces y nos saludamos muy animadamente. Ya después de los dos años al cambiarlo de colegio, ya podía ir solo. Yo a esto le llamo pasar olímpicamente del niño…