diarioPe…tras la pista de un taxi driver

Una noche fría y de mucha lluvia. Había una chica con un paragua toda mojada y al llegar a su altura detuvo el taxi, me entregó un papel  con una dirección escrita, y dicha dirección estaba al otro lado de la ciudad. Durante el trayecto sentí un ambiente súper raro y muy frio. La chica parecía muy triste, lloraba mucho de vez en cuando, hablaba sola y otras veces se dormía profundamente… Yo estaba algo preocupado en ver la forma de actuar de esta cliente: hacía cosas que no eran normales, estaba deseando llegar al final del recorrido. Son de estos días que dices ¡tierra trágame! porque no sabes que hacer, ni a donde ir, estas aquí en el taxi y te la tienes que mamar si o si, jajajajaja. El recorrido es algo pesado, al tener que ir despacito por la lluvia y poca visibilidad que hay en la carretera, solos en la noche, en una carretera desierta y con mucha lluvia, una película de intriga pero es real. Casi llegando a una gasolinera, ya me relajo un poco, hago una parada y así aprovecho, hago mis necesidades y también estiro un poco las piernas, le digo de paso a la chica que se baje también y estire un poco las piernas y así haber si se tranquiliza, ya de paso compro un café en la maquina e invito a otro a la chica: que me dice que no, y que me dé prisa que tiene que llegar en cuanto antes. Ya después de esta parada, estoy mucho más relajado, vuelvo al taxi y seguimos el trayecto, que queda sobre media hora por lo menos. No suelo fumar nunca dentro del taxi, pero esta vez si lo hago, abro mi ventanilla aunque me moje un poco… y cada calada del cigarro me sabe a gloria, a una liberación de ansiedades que me viene súper bien. Ya llegamos, falta unos  metros para llegar a dicha dirección, miro el retrovisor y veo que la chica duerme profundamente, le digo varias veces que ya llegamos, pero no contesta, me bajo abro la puerta del taxi y la toco un poco por la espalda para que conteste y se despierte, e inmediatamente se despierta y me dice que si ya hemos llegado, le digo que si…me dice que espere un momento que va a tocar en su casa para le dé el dinero para pagarme. Sale de la casa un hombre de unos cincuenta años y me dice que cuanto es: le digo son cincuenta y cinco euros, saca su cartera y me paga, y me dice que gracias por traer a su hija, es menor y se me escapa de vez en cuando y no sé qué hacer para parar esta situación…Yo me digo a mi mismo, que pena que haya hijas así, que no obedezcan a sus padres…