LA VOZ DE GALICIA: X. R. PENOUCOS Lugo

Adriano y su primo Daniel cubrieron 1.500 kilómetros en bici respaldados por Zia Caterina, una mujer italiana que cede su original vehículo a los proyectos que dan a conocer enfermedades infantiles. Adriano Tuna tuvo la desgracia de perder a su mujer, Ivana, hace poco más de un año como consecuencia del cáncer. La mejor manera de homenajearla consideró que era hacer una peregrinación entre el santuario de Lourdes y Santiago, aventura que emprendió junto a su primo Daniel a finales del pasado mes de julio. Los dos jóvenes no estuvieron solos durante su aventura de casi 1.500 kilómetros, ya que contaron con un equipo de apoyo muy especial y multicolor. La cabeza visible de este equipo es la italiana Caterina conocida popularmente como Zia Caterina (Tía Catalina), quien se brindó para servir a ambos jóvenes de apoyo en el taxi de modelo londinense, pero completamente decorado, que conduce habitualmente en Milán. La historia de solidaridad de Zia Caterina comenzó casi de una manera similar a la del peregrino al que escoltó hasta Santiago. La mujer residía con su novio en la localidad italiana de Prato y al enfermar este, ella asumió el trabajo de conducir el taxi en el que trabajaba su novio. La enfermedad tuvo un desenlace fatal y la mujer continuó trabajando como taxista. En uno de sus viajes transportó a una chica que le contó el caso de su hermano que tenía un tumor. Desde ese instante decidió que iba a dedicar su vida a llevar gratis a los niños que necesitaban ser tratados en el hospital pediátrico Meyer de Florencia. El vehículo que conduce es muy especial, ya que se trata del modelo que utilizan los taxistas de Londres, pero en lugar de ir pintado del negro tradicional está pintado de múltiples colores representando numerosos dibujos con los que trata de alegrar la vida de los niños, a los que ella califica como superhéroes, por plantarle cara a las enfermedades que padecen. Al decorado multicolor del vehículo hay que sumar la indumentaria de la mujer, también repleta de colorido y en la que destacaba en la peregrinación a Santiago, la tradicional concha del peregrino. La expedición se completa con una gran caravana también pintada siguiendo el mismo estilo del coche, que sirve como punto de encuentro y que está perfectamente equipada para que descansen en su interior todos los miembros de las expediciones solidarias. Proyecto Milán 25 El taxi fue solo un primer paso en la creación del proyecto denominado Milán 25, que definen en su página web como «una peregrinación de amor que sobrepasa toda barrera física, cultural y mental en el que los pequeños súper héroe es dialogan para encontrar la solución a sus miedos mediante el intercambio de sus propias experiencias». El proyecto que lidera Zia Caterina se ha convertido en una gran referencia en la lucha contra las enfermedades que sufren los menores en Italia. Una de sus señas de identidad es que denomina a los niños con nombres de superhéroes en cada aventura. El viaje a Santiago, además de ser para homenajear a Ivana, también sirvió para ayudar a dos niños, rebautizados como SuperChiary y SuperKikoen la lucha que están manteniendo actualmente contra el mal que les aqueja. La original expedición ya llegó a Santiago, pero no dejó a nadie indiferente a su paso por las distintas localidades de la ruta jacobea. A lo largo de su periplo en el Camino Francés fueron centenares las personas que se fotografiaron con tan original peregrina y sus vehículos, sobre todo el taxi. Uno de los lugares en los que tuvieron una mayor aceptación fue Sarria, en el que Zia Caterina se fotografió con numerosos grupos de niños, quienes se sorprendieron por la labor que desarrolla objetivos. El proyecto que lidera Zia Caterina se centra esencialmente en dar ánimos a niños que están pasando por un delicado momento de salud y a los que traslada gratis en su taxi al hospital pediátrico de Florencia.